lunes, 8 de diciembre de 2008

Pro y Contras de las cuatro finalistas de Bailando

Carolina Pampita Ardohain

Sin duda es la gran sorpresa del certamen. La modelo sabe explotar al máximo su sensualidad en la pista de baile. Tanto es así que desde el aqua dance Pampita fue la encargada de abrir todos los ritmos de cada semana. La estrategia de la modelo apunta a su carisma y a la delicadeza de sus pasos de baile. Suele recibir las críticas de sus pares por ser calificada como una de las más mimadas del programa. Y algo de verdad se percibe en ese sentimiento. No le preocupa tanto la técnica (hecho que a veces le valió la sentencia), sabe que ese no es su fuerte. Su interés está puesto en destacarse por la sensualidad y su mágica simpatía. Se tiene que enfrentar con Callejón y sabe que no tiene el camino ganado. Para ello redoblará los esfuerzos para mostrar una mayor solidez en la técnica.

Laura Fidalgo

Entró última en esta edición de Bailando y desde el arranque su nombre figuraba como una de las candidatas seguras de llegar a la final. Sin embargo, la cosa se le complicó un poco. Indiscutible bailarina profesional, cada performance era tomada como una clase de baile. Una gran maestra y alumna. Su ego no se alteró y acató cada una de las indicaciones de su coach. Pero en el último mes la lesión de un dedo del pie le juega una muy mala pasada. Ella no quería por nada del mundo, pero se vio obligada a pedir un reemplazo para el ritmo del caño recargado. Ahora volvió, pero no porque se recuperó sino, como ella señala, “puede más la pasión que la cabeza”. Llega a las instancias finales del concurso lesionada. Razón por la cual no se puede medir de igual a igual con su rival, Archimó (quien plantó el enfrentamiento como un clásico Boca-River).

Valeria Archimó

Es una de las candidatas casi seguras de llegar a la final para alzarse con el premio mayor. En casi nueve meses de competencia, la performance de la bailarina se caracterizó por la perfección de la técnica y por un carisma muy singular para acaparar la pista. Tiene Todo, casi nada se le puede criticar. Ductilidad, gracia, espontaneidad y sensualidad con una fuerte impronta sexy. Nunca estuvo sentenciada, salvo en el pop latino donde los ocho finalistas no llegaron con el puntaje para zafar del duelo. Se podría afirmar que en este casi cayó -injustamente- en la volteada. Sabe que a ella se la evalúa con otra lupa, lo que implica para la bailarina un gran elemento de presión. Pero, a decir verdad, en su caso funcionó como una herramienta de incentivo para poner más empeño en la pista y no dormirse en los laureles.


María Fernanda Callejón

Arrancó en abril y regresó en el repechaje. La performance de la vedette y actriz tiene muchos altibajos. Según los ritmos, Callejón sale a matar y, a veces, se la ve de capa caída. No tan enchufada. Le cuesta seguir el ritmo de sus pares que tuvieron una performance más estable. Del jurado una noche se lleva una gran ovación y otra le señalan los errores para que no los vuelva a repetir. Ella misma no puede creer que haya llegado a esta instancia. Al igual que Balli es una de las mayores del reality y Callejón lo sabe capitalizar muy bien. Es casi una de las pocas que no tuvo inconvenientes con ninguna de sus colegas y es una de las que más alienta a sus pares. Una conducta, si se quiere, muy poco frecuente pero muy valorable y este sentimiento trasciende cuando es el turno de bailar. Ella lo hace por placer y, mejor aún, lo sabe disfrutar a full.

Fuente: www.popularonline.com.ar

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