viernes, 5 de marzo de 2010

A 22 años de su muerte, Alberto Olmedo nos sigue acompañando en Mar del Plata


A 22 años de su muerte, Alberto Olmedo nos sigue acompañando en Mar del Plata
VIVE!!! Alberto Olmedo en la escultura que perpetúa su imagen. Justo frente al fatídico Maral 36
Hace 22 años, en la madrugada del 5 de marzo de 1988, y en el momento profesional más importante de su vida, Alberto Olmedo caía al vacío desde del edificio ubicado en el Maral 36, luego de jugar sobre el balcón del piso 11. El alcohol que había bebido, mas la droga ingerida esa misma noche, hicieron un cóctel explosivo que lo haría perder la noción del peligro. Él, que todo lo podía, no pudo con su equilibrio y a pesar del esfuerzo de su pareja (Nancy Herrera), se desplomaba sobre el cantero del Edificio, para su cuerpo rebotar y quedar tendido en medio del Boulevard Marítimo. Nacía la leyenda.

La inestable mañana de este viernes, con una pertinaz llovizna que mojaba hasta el alma, había convertido el busto (que lo recuerda frente al lugar donde hallara su trágica muerte) en una imagen difícil de olvidar: el agua que caía desde su cabeza , hacía que diera la sensación que de sus ojos brotaran lágrimas que rodaban hasta el pedestal. Enfrente la fría torre edilicia, se mantiene igual que aquella trágica mañana del 88. Nada ha cambiado en su fachada.

Lo que extrañó sí, fue no ver siquiera una mísera flor al pie de la escultura creada por la CGT Regional Mar del Plata. Muchos de sus amigos de entonces ya no están ni siquiera en el mundo de los vivos. Otros se olvidaron..

Pero esto no puede dejar que los recordemos , y lo honremos humildemente con sus geniales interpretaciones del El Capitán Piluso, Rucucu, Yéneral Gonzáles, Chiquito Reyes, el Dictador de Costa Pobre, el Manosanta, el mucamo Perkins, José Luis Borges, Rogelio Roldán, jefe de cadetes… y otros tantos personajes a los que le dio vida.

Mar del Plata lo vió victorioso dos años antes de su final. Fue en el verano del 86 cuando batió el récord de público en el teatro Neptuno de Mar del Plata con más de 100.000 espectadores.

Alguien por ahí escribió que si bien en la pantalla era puro delirio, trasgresión y humor, al apagarse las cámaras Olmedo era más bien hosco y de carácter taciturno. Valoraba mucho a sus amigos y aunque disfrutaba del afecto del público no le gustaba que lo trataran como si lo conocieran de toda la vida. Era humilde de alma.

Había nacido el 24 de agosto de 1933, en Rosario en un hogar de madre soltera de un barrio pobre. Desde chico, el actor tuvo que trabajar para sobrevivir. En sus años de adolescencia hizo sus primeros pasos en un teatro rosarino y participó de una agrupación artística del Centro Asturiano. A los 21, decidió probar suerte en Buenos Aires y a través de un conocido comenzó a trabajar como switcher en Canal 7. En la fiesta de fin de año del canal, Olmedo realizó una improvisación que impresionó al interventor de la emisora, Julio Bringuer Ayala, quien le ofreció la posibilidad de trabajar como actor. Desde ahí su carrera iría siempre en ascenso. No pararía más.

Nadie duda que , quizás, el más grandes del humor argentino.


Su estilo, sesgado por la capacidad de improvisación y su transgresión constante de los códigos, renovó las formas del humor y deleitaron a tres generaciones de argentinos

Su partida dejó un espacio que nadie pudo llenar.Muchos lo intentaron, pero el carisma pareciera se murió con él, estrellado en la fría cinta asfalta en un verano cargado de tragedia para la “Ciudad Feliz”

Fuente : www.elretratode hoy.com.ar

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